Qué ver en Lanzarote en 4 días

Qué ver en Lanzarote en 4 días

¿Planeando un viaje a Lanzarote y no sabes por dónde empezar? En este artículo te cuento nuestra experiencia recorriendo la isla en 4 días, descubriendo su impresionante naturaleza volcánica, playas paradisíacas y la huella imborrable de César Manrique.

Si te apasionan los paisajes únicos, la gastronomía, el vino y el mar, Lanzarote es tu destino ideal. En esta guía te dejo un recorrido detallado con todo lo que hicimos, lugares que no te puedes perder y algunas recomendaciones para aprovechar tu viaje al máximo. Nosotros fuimos 4 días, pero si vas más tiempo podrás aprovechar y disfrutar la isla aún más de lo que lo hicimos nosotros.

Al final del blog te dejo un mapa con los sitios que pudimos disfrutar y con algún otro lugar al que nos hubiera ir.

1️⃣ Día 1 en Lanzarote – Naturaleza, arte y vino

Tras llegar la noche anterior desde Tenerife, nos despertamos en Haría, en el encantador hotel La Casa de los Naranjos. Este hotel boutique es el proyecto personal de José Antonio, un madrileño que decidió cambiar el ritmo de vida de la ciudad por la tranquilidad de Lanzarote.

Este alojamiento nos pareció todo un acierto. Su ubicación en Haría, un pueblo con mucho encanto, lo convierte en un sitio perfecto para explorar la isla sin estar en una zona demasiado turística. Además, José Antonio sigue reformando la casa y ampliando sus espacios, por lo que sin duda volveremos en un futuro.

Tras un desayuno espectacular en el hotel, comenzamos nuestra ruta.

Jameos del Agua

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Nuestra primera parada del día fueron los Jameos del Agua, una de las obras maestras de César Manrique y una de las visitas imprescindibles en Lanzarote.

Los jameos son cuevas volcánicas que se formaron tras la erupción del volcán La Corona, y Manrique supo transformarlas en un espacio mágico y armonioso, donde la arquitectura, la naturaleza y el arte se funden en perfecta sintonía.

Lo que más nos sorprendió:

✅ Su laguna subterránea, hogar de los cangrejos ciegos albinos, una especie única en el mundo.

✅ La arquitectura integrada en la naturaleza, sin alterar el paisaje original.

✅ El auditorio dentro de la cueva, con una acústica impresionante (aunque no pudimos disfrutarlo en acción).

Aquí comenzamos a conocer la figura de César Manrique, un artista y arquitecto que dejó una huella imborrable en la isla.

A menos de 5 minutos de los Jameos del Agua, se encuentra la Cueva de los Verdes, otro lugar imprescindible al cual no pudimos ir. Esta atracción turística consiste en un tubo volcánico que se formó hace 4.000 años donde los locales se refugiaban de los invasores de la época. 

Mirador del Río

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Continuamos nuestra ruta hacia el Mirador del Río, otra obra de César Manrique, situada a más de 400 metros de altura en el Risco de Famara.

Desde aquí se obtiene una de las mejores vistas de La Graciosa y el Archipiélago Chinijo, con un paisaje espectacular donde el azul del mar contrasta con los tonos ocres y volcánicos de las islas. Si puedes, intenta visitarlo en un día despejado, ya que las nubes pueden tapar la vista.

Teguise

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Después de disfrutar del Mirador del Río, pusimos rumbo a Teguise, una de las localidades con más historia de Lanzarote. Esta pequeña villa fue la capital de la isla hasta 1852, cuando el auge del comercio marítimo trasladó el poder administrativo a Arrecife. Sin embargo, aún conserva el encanto de su pasado colonial, con calles empedradas, casas blancas y una atmósfera que te transporta a otra época.

Al pasear por su casco histórico, nos encontramos con una mezcla de historia y autenticidad. Sus calles, flanqueadas por antiguas casas señoriales, tienen un aire tranquilo que contrasta con el bullicio de su famoso mercadillo dominical, el más grande de Lanzarote. Caminando por el centro, nos detuvimos frente a la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, el templo más importante del pueblo. Su fachada blanca y su torre de ladrillo rojo se alzan sobre la plaza principal, convirtiéndolo en uno de los rincones más fotogénicos de Teguise.

Uno de los restaurantes que más nos llamó la atención fue El Palacio del Marqués, una casona histórica convertida en restaurante. Aunque no pudimos parar a comer, nos llamó la atención su ambiente elegante y su arquitectura colonial. Su patio interior, con paredes de piedra volcánica y detalles de madera oscura, es un lugar ideal para disfrutar de un vino de la isla mientras se respira el aire tranquilo de Teguise.

Bodegas Rubicón

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Lanzarote es un lugar único para la producción de vino, gracias a su suelo volcánico y su peculiar sistema de cultivo. En La Geria, la región vinícola más famosa de la isla, las vides se plantan en hoyos excavados en la ceniza volcánica y protegidos por pequeños muros de piedra.

En Bodegas Rubicón hicimos una pequeña cata de tres vinos locales, acompañados de una explicación sobre su proceso de elaboración. Una parada muy recomendable si te gusta el enoturismo.

Fundación César Manrique

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Para seguir conociendo el legado de Manrique, visitamos la Fundación César Manrique, ubicada en su antigua casa en Tahiche.

Esta vivienda es una obra de arte en sí misma, construida sobre un río de lava solidificado, con cuevas naturales convertidas en salas de estar y un diseño que combina la arquitectura tradicional con el arte moderno. Esta es una visita obligada si vienes a Lanzarote.

Costa Teguise y cena en SeBE

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Terminamos el día en Costa Teguise, un pueblo muy bonito, pero demasiado turístico para nuestro gusto. Las calles son agradables de pasear, el paseo marítimo tiene un encanto especial, pero si te adentras un poco en el pueblo empezarás a ver bandadas de turistas medio alcoholizados, algo que no es agradable si lo que buscas es tranquilidad. 

Sin lugar a dudas, la mejor parte fue la cena en SeBE, uno de los restaurantes que más nos gustó del viaje. Probamos:

🍣 Sashimi de gambaEspectacular.

🥔 Ensaladilla de marisco – No nos impresionó.

🥚 Tortilla abierta – Muy, muy recomendable.

🦐 Paella de carabinerosDeliciosa, con los carabineros más grandes que he visto en mi vida, capturados en la isla.

Eso sí, reserva con antelación, ya que es un sitio muy demandado.

2️⃣ Día 2 en Lanzarote – Paisajes volcánicos y playas paradisíacas

Tras otro desayuno delicioso en La Casa de los Naranjos, nos pusimos en marcha hacia uno de los lugares más esperados del viaje: el Parque Nacional de Timanfaya.

Parque Nacional de Timanfaya

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El Parque Nacional de Timanfaya es el lugar más impresionante de Lanzarote. Un paisaje volcánico, árido y surrealista, con cráteres, montañas rojizas y terrenos de lava que parecen sacados de Marte.

Qué debes saber antes de ir:

✅ No se puede recorrer por libre; solo se visita en bus oficial desde el centro de visitantes.

✅ La ruta en bus dura unos 40 minutos, recorriendo los lugares más impresionantes del parque.

✅ En el restaurante El Diablo, diseñado por César Manrique, se cocina con calor geotérmico sobre un volcán activo.

Nos encantó la visita, aunque nos quedamos con ganas de explorarlo más a fondo a pie. Aún así, la inmensidad del paisaje es impresionante y merece muchísimo la pena.

💡 Consejo: Llega muy temprano para evitar colas, ya que es una de las atracciones más populares de Lanzarote.

Playa del Papagayo

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Después de la intensidad de nuestra visita al Parque Nacional de Timanfaya, necesitábamos un momento de relax, y no había mejor opción que la Playa del Papagayo, considerada por muchos la más bonita de Lanzarote. Ubicada dentro del Monumento Natural de Los Ajaches, esta cala es un auténtico paraíso de arena dorada y aguas cristalinas, con un paisaje prácticamente virgen que la hace única.

El acceso a la playa se realiza a través de una pista de tierra de unos 5 km, por lo que conviene ir con paciencia si vas en coche. Al llegar, nos encontramos con una panorámica espectacular: una bahía de aguas turquesas protegida por acantilados, lo que la convierte en un lugar perfecto para el baño, ya que el mar aquí es mucho más tranquilo que en otras playas de la isla.

Recomiendo hacer una parada en el Mirador de Papagayo, desde donde se obtienen unas vistas impresionantes de toda la costa sur de Lanzarote e incluso de la cercana isla de Fuerteventura en los días despejados. También hay dos chiringuitos en la parte alta, ideales para tomar algo mientras disfrutas de la brisa marina y el paisaje.

El Golfo

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El Golfo es un pequeño pueblo pesquero que nos sorprendió por su autenticidad y ambiente relajado. A diferencia de otras zonas más turísticas de Lanzarote, aquí el ritmo de vida es tranquilo, con calles sencillas, casas blancas y unas vistas al Atlántico impresionantes.

Aquí comimos en el restaurante Costa Azul, uno de los más recomendados de la zona para probar pescado fresco. Su terraza, con vistas directas al océano, fue el lugar perfecto para hacer una pausa y disfrutar de la gastronomía local. Este es el típico sitio con mantel de papel de toda la vida pero tienes esa certeza de que el producto va a ser de calidad. 

Charco Verde

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A solo 5 minutos andando de El Golfo se encuentra el Charco Verde, un lago de color esmeralda en plena costa volcánica.

Su color verde se debe a la alta concentración de algas en el agua, contrastando con la arena negra y el mar azul. Es un lugar imprescindible para hacer fotos de otro planeta si ya has visitado El Golfo. 

Punta Mujeres

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Para cerrar el día, antes de volver al hotel, visitamos Punta Mujeres, otro pueblo pesquero y muy agradable y bonito. En este pueblo te recomiendo pasear tranquilamente por sus calles blancas con puertas y ventanas coloridas, disfrutar de sus piscinas naturales formadas por la lava y, sobre todo, disfrutar del ambiente local

Cena en Tacandé (Haría)

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Terminamos el día en Restaurante Tacandé, un sitio muy de moda en Haría. Nos pareció un buen restaurante, aunque un poco sobrevalorado.

3️⃣ Día 3 en Lanzarote – Teguise, La Graciosa y más marisco

Mercadillo de Teguise

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No nos podíamos ir de la isla sin visitar el mercadillo dominical más grande y famoso de Lanzarote.

Qué encontrarás aquí:

✅ Artesanía local y productos típicos.

✅ Quesos, vinos y mermeladas caseras.

✅ Ropa, accesorios y recuerdos de la isla.

✅ Productos de cualquier mercadillo (camisetas de fútbol, relojes, bolsas, mochilas...)

Excursión a La Graciosa

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Para llegar a La Graciosa, la isla más pequeña habitada del Archipiélago Chinijo, cogimos un ferry en Órzola, al norte de Lanzarote. El trayecto dura unos 30 minutos y, desde el primer momento, se nota que esta isla tiene un ambiente completamente distinto al resto de Lanzarote: sin carreteras asfaltadas, con un ritmo pausado y una naturaleza prácticamente virgen.

Nada más desembarcar en Caleta de Sebo, el principal pueblo de la isla, nos encontramos con un paisaje sacado de otra época. Aquí solo hay coches todoterreno para el transporte local, y las calles son de arena. La mejor manera de explorar la isla es en bici o en 4x4, pero al no haber reservado con antelación, no conseguimos ninguno de estos transportes.

A pesar de ello, decidimos ir caminando hasta una de las playas cercanas, y la experiencia fue espectacular. Playas de arena dorada, aguas cristalinas y un silencio absoluto, solo interrumpido por el sonido del mar.

Cena en La Casa de la Playa (Arrieta)

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Terminamos el día en La Casa de la Playa, otro restaurante auténtico de mantel de papel con comida espectacular y local. Eso sí, cuidado con las cantidades porque son enormes. 

4️⃣ Día 4 en Lanzarote – César Manrique

Nuestro último día en Lanzarote lo aprovechamos para visitar dos lugares que nos faltaban sobre César Manrique. 

Casa Museo de César Manrique (Haría)

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la Casa Museo de César Manrique, ubicada en Haría, un rincón apartado donde el artista pasó sus últimos años. Este lugar, convertido en museo, no solo muestra su lado más íntimo, sino que también permite adentrarse en la esencia de su filosofía de vida: una conexión total con la naturaleza y el arte.

La casa, una tradicional vivienda canaria restaurada por el propio Manrique, refleja su visión única del diseño, con amplios espacios abiertos, jardines integrados en el paisaje y una armonía perfecta entre la arquitectura y el entorno volcánico de la isla. Una de las zonas más impactantes es su estudio de arte, que se conserva exactamente como él lo dejó antes de su fallecimiento en 1992. Aquí se pueden ver sus herramientas, bocetos y lienzos inacabados, lo que da la sensación de que en cualquier momento podría volver a trabajar en ellos.

El museo también alberga una colección de fotografías y objetos personales, permitiendo conocer más sobre su vida y su influencia en Lanzarote. Esta visita nos dejó con una sensación de respeto y admiración hacia la figura de Manrique, quien luchó incansablemente por preservar la esencia natural de la isla y evitar la especulación urbanística.

Jardín de Cactus – Un paraíso botánico

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Para cerrar nuestro viaje, hicimos una última parada en el Jardín de Cactus, otra de las obras maestras de César Manrique. Este jardín es un claro ejemplo de su talento para integrar la naturaleza con la arquitectura, convirtiendo un antiguo rofero (cantera de extracción de ceniza volcánica) en un espacio espectacular con más de 4.500 cactus de todo el mundo.

El recorrido por el jardín es un paseo entre especies exóticas de cactus de distintos tamaños y formas, organizadas en terrazas que respetan la estructura original del terreno. La estética del lugar es increíble, con un contraste impresionante entre el verde de las plantas y el negro de la tierra volcánica. Además, en lo alto del jardín se encuentra un molino de viento tradicional, que añade un toque pintoresco y nos recuerda la importancia de la cultura agrícola en Lanzarote.

 

📍 Mapa de Lanzarote y La Graciosa

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